Los notarios preocupados por la bajada del negocio

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Nihil prius fide - Nada antes que la Fe

El presidente del Consejo General del Notariado ve con preocupación la situación económica a pesar de que, según asegura, “no ha llegado a paralizar las oficinas de los fedatarios”

El Consejo General del Notariado tiene desde el sábado nuevo presidente. Antonio Ojeda afronta esta etapa con el objetivo de “resolver o aclarar de una vez por todas lo relacionado con el control de legalidad”. Su nombramiento no ha estado exento de polémica. Once decanos redactaron dos meses antes de la sesión electoral un escrito comprometiendo su voto públicamente por lo que, en algunos foros, se acusaba a Ojeda de “haber zanjado el proceso electoral, sin posibilidad de alternativa ni de debate”. A estas cuestiones responde el nuevo presidente de los fedatarios en esta entrevista.

Pregunta: ¿Cómo vive el notariado la crisis?
Respuesta: Con la misma preocupación que el resto de los ciudadanos. Yo mantenía la tesis de que el trabajo de los notarios se mantenía, tanto en tiempos de bonanza como en los de crisis. Ésta ha supuesto un cambio total y radical, quizá porque los dos pilares fundamentales de nuestro trabajo -sector inmobiliario y financiero- son los que están en crisis y esto ha provocado, no una parálisis en nuestras oficinas, pero sí una bajada de documentos verdaderamente preocupante.

P.: Reforzar la función notarial ¿será el motor de su mandato?
R.: El control de legalidad se concreta y se materializa en la escritura pública. Por ello, queremos que esté dotada de legalidad, veracidad e integridad y que se reconozca legalmente su efecto legitimador.

P.: ¿En qué punto se encuentra la reforma de la Ley del Notariado?
R.: Hay una voluntad política decidida de solucionar el problema derivado de la sentencia del Supremo [sobre el control de legalidad notarial]. Me consta que el Ministerio está trabajando en un texto normativo y lo que esperamos es que se tramite cuanto antes.

P.: El proceso electoral que culminó con su elección, ha estado jalonado de críticas…
R.: Once decanos emitieron un comunicado que creo que fue mal interpretado, porque ni era un documento cerrado, ni en él se proponía una candidatura cerrada. A ello respondió el decano de Cataluña, Joan Carles Ollé, postulándose para la presidencia. A partir de ahí se han sucedido comunicados, correos, escritos de asociaciones y plataformas que, en mi opinión, han dado viveza al proceso electoral. Es bueno que todos participemos, opinemos, a diferencia de lo que ocurría antes, donde la mayoría se encerraba en su desgana y no participaba porque todo estaba decidido de antemano.

P.: Hay quien incluso ha cuestionado la legitimidad del proceso…
R.: Es aceptable que se defienda la elección directa de la cúpula notarial, pero lo que no se puede cuestionar por quiénes abogan por ese sistema, es que la elección a través de los decanos no sea democrática.

P.: ¿Tenderá la mano a los Colegios de Madrid y Cataluña?
R.: La mano nos la dimos el sábado. El decano de Cataluña, incluso, me manifestó su voluntad de colaborar. Quiero que en el Consejo haya un nuevo clima de entendimiento, lo que no quiere decir que haya un pensamiento único o uniforme. Habrá discrepancias y, en muchas ocasiones, será el juego de las mayorías y las minorías el que decida sobre las cuestiones.

P.: ¿Logrará que el notariado tenga una única voz?
R.: Las discrepancias son legítimas, las diferencias son aceptables, pero una vez que el Consejo se haya pronunciado sobre una materia, todos tendremos que remar y trabajar en la misma dirección. Sería suicida pretender reproducir en el Consejo el esquema de la política general, porque en su seno no existe un gobierno y una oposición.

P.: ¿Qué opina del Pacto firmado por notarios y registradores catalanes para abordar conjuntamente la reforma del sistema de seguridad jurídico preventivo?
R.: Precipitado. Como decano de Andalucía no lo hubiera firmado nunca. El documento es inadmisible por ir en contra de preceptos legales en vigor y porque el control de legalidad no aparecía claramente recogido en él.

P.: ¿Estaría dispuesto a consensuar con los registradores la hoja de ruta?
R.: El sistema tiene dos bases que son el documento notarial y la inscripción registral y ambos son necesarios. Lo único que hay que hacer es definir claramente los límites de una actuación y otra. Como presidente estoy abierto a hablar, a reunirme con la cúpula registral. Dicen tener la mano tendida y yo no me voy a negar a tenderles la mía.

P.: ¿El informe que han remitido a Justicia no dificulta ese entendimiento?
R.: Por nuestra parte no, por la suya no lo sé. Quiero destacar que el informe se aprobó por unanimidad. Mandar un documento a Justicia en el que se vierten unos conceptos que profundizan en la delimitación de las atribuciones de un Cuerpo y otro, no hay por qué decir que es una agresión inadmisible. Ver sólo lo negativo es situarse en una posición sesgada.

P.: ¿Qué aspectos positivos pueden encontrar los registradores en ese informe?
R.: Eso tienen que decirlo ellos. Nosotros no cuestionamos la función registral, lo único que pretendemos es que la calificación del registrador se ciña a los límites que le marcó la Ley Hipotecaria de 1861 y que ha venido rigiendo hasta que se ha producido un expansionismo excesivo que ha dado lugar a esas duplicidades y solapamientos, que ahora el Gobierno quiere acotar.

Fuente: http://www.expansion.com/2009/02/03/juridico/entrevistas/1233680604.html

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